Las empresas pueden atravesar dificultades económicas en cualquier momento, enfrentando crisis financieras que impiden hacer frente a los pagos diarios, como impuestos a Hacienda, cuotas de la Seguridad Social o el pago de nóminas. Ante esta situación, es fundamental conocer la normativa que protege a las empresas en situaciones de insolvencia.
Obligación de Declarar Concurso de Acreedores
Cuando los administradores de una empresa son conscientes de su insolvencia mercantil, tienen la obligación legal de declarar el concurso de acreedores en un plazo de dos meses desde que reconocen la situación.
Alternativa: El Pre-Concurso de Acreedores
Antes de declarar el concurso, las empresas tienen la posibilidad de acogerse al pre-concurso de acreedores**. Pero, ¿en qué consiste y cuándo debe iniciarse?
El pre-concurso de acreedores es un procedimiento que se comunica al Juzgado de lo Mercantil con el respaldo de un abogado y un procurador. Su objetivo es conceder a la empresa un plazo de tres meses, más uno adicional**, para negociar con proveedores y entidades bancarias en un último intento de refinanciación de la deuda y evitar la insolvencia definitiva.
Plazos del Pre-Concurso de Acreedores
El pre-concurso otorga a la empresa un plazo total de cuatro meses:
- Primeros tres meses: Se negocian acuerdos de refinanciación con acreedores y bancos.
- Mes adicional: Si no se ha alcanzado un acuerdo, la empresa está obligada a declarar el concurso de acreedores.
Procedimiento para Iniciar un Pre-Concurso
Para acogerse al pre-concurso de acreedores, la empresa debe presentar una comunicación formal ante el Juzgado de lo Mercantil correspondiente a su domicilio fiscal.
Beneficios del Pre-Concurso de Acreedores
Optar por el pre-concurso puede ser una estrategia clave para las empresas en dificultades, ya que:
- Es más económico que el concurso de acreedores.
- Protege tanto a la empresa como a sus administradores.
- Suspende temporalmente todas las ejecuciones judiciales y extrajudiciales**, lo que impide que los acreedores tomen medidas legales mientras dura el proceso.
Esta suspensión se mantiene hasta que:
- Se formalice un acuerdo de refinanciación.
- Se admita a trámite la solicitud de homologación judicial del acuerdo de refinanciación.
- Se adopte un acuerdo extrajudicial de pagos.
- Se obtengan las adhesiones necesarias para la admisión a trámite.
- Se declare el concurso de acreedores.
Consideraciones Finales
Antes de iniciar un pre-concurso de acreedores, es importante tener en cuenta que una vez comunicado al juzgado, la empresa no podrá solicitar otro pre-concurso hasta que haya pasado un año.
Si tu empresa enfrenta dificultades financieras, consultar con un experto en derecho mercantil puede ser clave para valorar las mejores opciones y evitar mayores problemas legales y económicos.
Conclusión
El pre-concurso de acreedores es una herramienta eficaz para empresas con problemas financieros, ya que permite ganar tiempo para negociar una solución viable antes de recurrir al concurso de acreedores. Conocer sus beneficios y requisitos puede marcar la diferencia en la supervivencia de un negocio en crisis.
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